La depresión es mucho más que estar triste. Es una sensación de desconexión, de que la vida ha perdido su color y su sentido. Las cosas que antes te hacían disfrutar ahora te suponen un esfuerzo titánico, y levantarte de la cama puede parecer la tarea más difícil del mundo. No es falta de voluntad, ni debilidad; es un momento vital en el que tus recursos emocionales se han agotado y necesitas ayuda para reconstruirlos.
El bajo estado de ánimo se manifiesta de muchas formas, y no siempre son evidentes para los demás. Presta atención si experimentas:
Apatía constante y pérdida de interés en tus aficiones, familia o amigos.
Cansancio extremo, falta de energía y alteraciones en el apetito o el sueño.
Sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza hacia el futuro.
Dificultad para concentrarte, tomar decisiones o realizar tareas cotidianas.
Salir de la depresión requiere tiempo, paciencia y no hacerlo solo. En la consulta, nos centraremos en ir paso a paso. Empezaremos por pequeñas metas que te ayuden a recuperar la sensación de capacidad y energía. Exploraremos juntos los nudos emocionales que te mantienen en ese estado de bloqueo y buscaremos herramientas para que, a tu propio ritmo, puedas volver a tomar las riendas y encontrar de nuevo el equilibrio en tu día a día.