Muchas personas sienten que su cabeza no descansa nunca. Revisan una conversación una y otra vez, imaginan lo peor o analizan continuamente los mismos problemas. A este proceso lo llamamos sobrepensamiento.
Esta es una de las preguntas que más realizo con los pacientes. Si un paciente me confirma que sobrepiensa mucho, para su sorpresa le digo que ya tiene un par de cosas ganadas. En primer lugar, se ha dado cuenta de que ese proceso está sucediendo y, en segundo lugar, es consciente de qué se está diciendo en ese diálogo interno que son sus pensamientos. Lo que va a resultar clave para entender qué está pensando.
Tener pensamientos es normal y necesario. Tener pensamientos negativos es normal y necesario. Entonces que es sobrepensar. Vamos a dar dos definiciones:
- Tener un mismo pensamiento muchas veces. Por ejemplo, tengo el pensamiento del tipo “Me voy a morir” y ese pensamiento viene muchas veces a mi mente provocándome mucha negatividad.
- Darle vueltas a una misma situación muchas veces. Por ejemplo, he cometido un error y empiezo a tener ideas negativas al respecto: “Menuda metedura de pata, es que estoy descentrado, a saber lo que me va a pasar, seguro que me echan la bronca, a que aun me despiden, es que ha sido una buena metedura de pata, como no me centro pues así me va, algo malo me va a venir seguro…”
Esta manera de gestionar mentalmente algunas situaciones negativas es parte del ser humano. Los problemas, conflictos, discusiones, sufrimientos y negatividades en general nos alteran hasta el punto de como se suele decir: “No puedo dejar de pensar en ello”. A todo esto le llamaríamos sobrepensar. Un proceso que parece que no controlamos que incrementa pensamientos negativos en nuestra mente.
Que sea normal, no quiere decir que no se pueda hacer nada si es excesivo. Y ese es nuestro objetivo. Sobrepensar incrementa la negatividad y provoca que gastemos mucha energía en una situación o suceso negativo. Si se da mucho, acaba provocándonos sensaciones y sentimientos de estar agotado y/o perdido. Y esto favorece que sigamos sobrepensando. Si estos procesos duran mucho tiempo, la sensación se incrementa hasta el punto de ser muy molesta afectando a diversos niveles de la persona.
La buena noticia es que podemos trabajar para intentar dirigir a mi mente hacia una gestión de la situación no centrada en el problema sino en qué podemos hacer ante el problema, enfocada en resolver el problema o en aceptar el problema pero sin que mi mente se enfoque en él. Si tengo una situación que no puedo modificar, mi tarea es aceptar la situación y centrarme en otros aspectos que sí pueda modificar.
Señales de alerta físicas y emocionales
Pensar sin querer pensar en algo negativo es una forma de definir el sobrepensar, y puede llevarnos fácilmente a la fatiga mental. Recordemos que somos un pack cuerpo-mente. Y todo esto suele provocar otros síntomas corporales ya que esta tensión mental tiene repercusiones en el cuerpo. Tensión muscular, dolor de cabeza, taquicardia, dificultades para dormir, presión en el pecho, nudo en el estómago, etc.
Y toda esta sintomatología lo que provoca es un incremento de la negatividad que a su vez favorece más sobrepensar en el tema en cuestión y en los síntomas. Acabamos sin darnos cuenta de multiplicar la negatividad. Antes estaba preocupado por mi error en el trabajo, ahora además estoy preocupado por mi taquicardia que también puede provocar otro proceso de sobrepensar con lo que se produce un bucle negativo, un círculo vicioso que me va agotando.
Si te sientes identificado con lo explicado anteriormente, debes saber que el sobrepensar y sintomatología continuada pueden tener consecuencias muy negativas a largo plazo y se asocia a problemas como alteraciones del sueño, molestias digestivas, cefaleas tensionales o empeoramiento de algunos problemas de salud
Lo primero que debes saber es que se puede aprender a gestionar los pensamientos de manera más adecuada. Algunas ideas importantes a recordar son:
- En muchas ocasiones, cuanto más intentamos eliminar un pensamiento, más presente acaba estando y se incrementa el sobrepensar.
- Tenemos que tender hacia la aceptación de lo negativo. NO nos gusta, pero en la vida se dan sucesos negativos que nos traen pensamiento negativos contra los que no hay que luchar: enfermedades, fallecimientos, rupturas …
- Parte de mi trabajo es dirigir mi mente hacia una situación de aceptación y de qué hacer ante esa negatividad, hacia llevar a cabo ciertas conductas positivas que me ayuden a estar mejor o a mejorar la situación.
- También es básico aprender a diferenciar entre un pensamiento real de otro hipotético, de una realidad o de una sensación, de lo que sé o de lo que creo.
- Es bueno escucharme para conocer qué me estoy diciendo y darme cuenta cuando empieza el sobrepensar.
- Dirigir mi atención y pensamientos hacia el presente, hacia el ahora mismo, lo que estoy pensando, sintiendo, haciendo… y lo que voy a hacer a continuación.
Existen diferentes estrategias psicológicas que pueden ayudarte a relacionarte de otra manera con tus pensamientos, como aprender a observarlos, escribirlos, cuestionarlos o entrenar la atención. Estas técnicas nos explican y ayudan a poner en práctica todo lo anterior. Se trabajan en la consulta y después se aplican en el día a día.
Si sientes que tu cabeza no desconecta, que el sobrepensamiento te está agotando o que la ansiedad empieza a limitar tu vida, pedir ayuda no significa que seas débil. Significa que has decidido dejar de luchar solo contra un problema que tiene solución. Significa que entiendes que no eres perfecto y que tienes la capacidad de aprender y mejorar. Si te sientes identificado con lo anterior puedes solicitar una cita o leer un poco más sobre ansiedad antes de que el malestar interfiera gravemente en tu vida..